Miembros del Grupo de Trabajo de Neurointensivismo y Trauma participan en el estudio multicéntrico que demuestra los beneficios del ácido tranexámico si se administra en el propio lugar del accidente. Los investigadores del estudio estiman que el tratamiento urgente podría evitar más de 100.000 muertes prematuras cada año en todo el mundo. Cada 15 minutos de retraso en el tratamiento se reduce un 10% su capacidad de salvar vidas.

El próximo domingo 15 de noviembre se celebra el Día Mundial para el Recuerdo de las Víctimas y Familiares de accidentes de tráfico. Coincidiendo con esta fecha, los miembros del Grupo de Trabajo de Neurointensivismo y Trauma de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) quieren recordar el gran avance que ha supuesto el estudio multicéntrico CRASH, publicado recientemente por la prestigiosa revista Critical Care y que pone de manifiesto cómo alrededor del 20% de la mortalidad en los traumatismos derivados de accidentes de tráfico puede evitarse gracias a la administración temprana del ácido tranexámico (TXA).

El estudio, en el que han participado intensivistas españoles que pertenecen a dicho Grupo de Trabajo, explica cómo la administración de este ácido disminuye la hemorragia inhibiendo la destrucción del coágulo de sangre, y que es más eficaz cuanto antes se administre tras la lesión traumática. Cada 15 minutos de retraso en el tratamiento se reduce un 10% su capacidad de salvar vidas.

 “Un porcentaje elevado de accidentados en carretera mueren en las primeras horas por hemorragia o por complicaciones derivadas de la falta de sangre en órganos vitales. Hasta ahora, lo único y más efectivo era detener la hemorragia mediante cirugía, pero desde que se produce el accidente hasta que el paciente puede ser operado pasa un tiempo más o menos largo en el que los efectos de la hemorragia pueden llevar al fallecimiento o a complicaciones graves posteriores. Los estudios CRASH han demostrado que un medicamento antiguo, muy barato y al alcance de cualquier economía como es el ácido tranexámico ayuda a detener o aminorar la hemorragia, dando tiempo a que el paciente pueda ser intervenido a su llegada al hospital”, explica la Doctora Mariló Rincón, intensivista del Grupo de Trabajo de Neurointensivismo y Trauma y una de las expertas que ha colaborado en la realización del estudio multicéntrico.

La Dra. Rincón recuerda que el ácido tranexámico “no requiere ningún requisito especial de conservación o almacenamiento. Puede estar en entre los fármacos usuales de los servicios de emergencias y es igualmente eficaz inyectado por vía intramuscular como por vía endovenosa. Esto tiene la ventaja de que se puede administrar al paciente inmediatamente que se llega al lugar del accidente, sin tener que demorarse a la canalización de una vía venosa”.

El accidentado es uno de los perfiles más habituales en las Unidades de Cuidados Intensivos de nuestro país. De hecho, las unidades de Medicina Intensiva lideran la asistencia hospitalaria inicial de las víctimas en carretera. Dado que el éxito en los tratamientos y cuidados hospitalarios dependen en buena medida del tiempo transcurrido entre el suceso y el ingreso en la UCI, los médicos intensivistas celebran el desarrollo de estudios como el del ácido tranexámico.

“Un alto porcentaje de los que sufren un accidente de tráfico presentan lesiones muy graves que requieren su ingreso inmediato en las UCI. El intensivista, como profesional del paciente crítico, juega un papel muy destacado en el diagnóstico y tratamiento de esas lesiones y de las complicaciones que de ellas se derivan”, explica la Dra. Rincón. “Son pacientes que presentan desde lesiones muy graves en un único órgano, como el cráneo, la columna vertebral o el tórax; hasta la lesión multiorgánica o politraumatismo, que es lo más frecuente. En España es habitual el traumatismo craneoencefálico junto a lesiones en tórax o abdomen”, finaliza.

Para los intensivistas españoles, es imprescindible una llamada a la acción para que soluciones como la del ácido tranexámico tengan un uso extendido, de manera que se asegure la mejor respuesta post-accidente y, con ello, un importante descenso de la tasa de mortalidad.