El seguro de responsabilidad civil  profesional cubre la responsabilidad civil del Médico frente a las reclamaciones de los pacientes,  derivadas de los daños  causados en el ejercicio de la medicina de los que resulte responsable.

Esta definición está basada en el artículo 73 de la Ley del Contrato de Seguro que dice: “Por el seguro de responsabilidad civil el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la Ley y en el contrato, a cubrir el riesgo del nacimiento a cargo del asegurado de la obligación de indemnizar a un tercero los daños y perjuicios causados por un hecho previsto en el contrato de cuyas consecuencias sea civilmente responsable el asegurado, conforme a derecho”.

Uno de los límites establecidos en el contrato lo representa la suma asegurada, esto es el límite máximo de la indemnización a pagar por el asegurador en cada siniestro, o dicho de manera más inteligible, la cuantía máxima que la compañía aseguradora va a asumir a cuenta de la póliza que contrates. La determinación de dicha suma varía en cada ramo específico de seguro, en función de la valoración del interés asegurado, y dentro de cada ramo en función del riesgo. Pero lo importante es que entendamos que existen diferentes cuantías a asegurar y en caso de que el daño ejercido supere la cuantía asegurada, la aseguradora no se haría cargo de las indemnizaciones correspondientes.

Y traemos a colación esta reflexión porque el hecho de desarrollar una actividad profesional, en una sociedad cada vez más exigente, lleva aparejado el nacimiento de importantes responsabilidades para los profesionales, que en el caso de la medicina se incrementa al estar en juego la salud. El mejor profesional no está libre de recibir reclamaciones por el solo hecho de desarrollar su actividad, y mi consejo es que conozcas la cuantía de la suma asegurada en el seguro contratado, y la valoración del riesgo en tu especialidad.

El funcionamiento de la suma asegurada, es simple, si, por ejemplo, tu póliza te cubriese hasta 800.000 euros, ésta sería la cuantía máxima que la compañía de seguros pagaría en caso de que generaras daños a terceros y resultaras responsable.

De esta forma, si finalmente tu responsabilidad civil impusiese que la indemnización a pagar fuese de 1.000.000 euros, tendrías que hacer frente tú al pago de los 200.000 euros restantes.

Hasta la entrada en vigor del nuevo baremo en el año 2016, eran contadas las ocasiones en las que podíamos ver reclamaciones en el ámbito sanitario que superaran el millón de euros. Un facultativo que tenía asegurada esa cantidad estaba bien cubierto. Pero a día de hoy podemos asegurar que las cuantías se han duplicado y hasta triplicado en algunos casos. Hemos llegado a ver cifras de condenas en la prensa que han superado incluso los 3 millones de euros de indemnización.

A ello se suma que asistimos recientemente a reclamaciones no de los pacientes, sino de las  compañías aseguradoras de asistencia sanitaria, que habiendo sido condenadas en solitario, ejercitan el derecho de repetición, reclamando al médico el importe del principal al que fueron condenadas, más intereses, costas y gastos generados durante la batalla legal, en ocasiones de años hasta la resolución en el Tribunal Supremo.

Dado que las cantidades reclamadas en la actualidad difieren mucho de años anteriores, nuestra recomendación es que hay que prestar especial importancia a la suma asegurada.

Santiago Pedro Campo

Letrado Jefe del RICOMS